DANDO EL SALTO AL ULTIMO EN TRATAMIENTO

(Versión original en Inglés)

La razón principal de nuestras vacaciones familiares en Park City, Utah fue para que Amelie y Eleni  tuvieran la experiencia de lo que significa “gozar la nieve” como Verónica y yo la tuvimos al crecer en el  este del país antes de trasladarnos a California. Sin embargo habían otras razones. Era la última semana de las 3 semanas de vacaciones de Navidad, el cumpleaños # 4 de Eleni, y un descanso de mi quimioterapia. Al regresar de Utah, sabía que iba a enfrentar decisiones difíciles tales como: el cambio a un cóctel de quimioterapia más dura versus entrar en un estudio clínico de medicamentos no probados. Aunque no tengo síntomas de cáncer y me siento 100% sano, mis tumores del pulmón están creciendo lentamente a pesar  del régimen de quimioterapia estándar – por ejemplo: que no están respondiendo al tratamiento.

Mi objetivo era divertirme durante el viaje, sabia que la decisión era inminente y daba vueltas en mi mente mientras miraba la cumbre nevada de la montaña (a 10,000 pies de altura). Cuando niño esquiaba una o dos veces por año en el este del país, donde las montañas son relativamente pequeñas. Este era mi primer viaje a un centro de “esquí” en las Montañas Rocosas (por alguna razón, pensamos que el lugar donde se llevararon acabo las Olimpiadas de invierno del 2002 seria un buen lugar para comenzar). Mientras yo intentaba retomar mis (limitadas ) habilidades de  esquí de la infancia  ( considerando que no había esquiado en 23 años!) en las pistas de principiante, no podía conseguir quitarme de la cabeza esa “montaña “(no ayudaba estar frente a ella ).

Verónica decidió tomar un corte del esquí para ver a Eleni nuestra hija de 3 años tomando sus clases de esquí  – Verifiqué el mapa del sendero y me di cuenta que había una pista desde la cima a mi nivel de habilidad y que posiblemente la podía bajar sin acabar hospitalizado. Una cosa que he aprendido del cáncer en los últimos años – no ceder ante el miedo y nunca tener miedo de correr riesgos si existe un objetivo claro. “VIVIR” = un objetivo muy claro. Igual que, mirar hacia arriba a una montaña de 10.000 pies = un objetivo muy claro.

Le comente a Verónica mis planes,  esquíe hacia las sillas del funicular casi vacías que subían a la cumbre. Me subí a una de ellas aunque que tenia capacidad para 6 personas estaba yo solo, (me sentí contento de estar solo durante mi viaje hacia arriba) el operador del funicular me dijo :”buena suerte señor”,  en el preciso momento que la silla me tomo como pasajero (Debo haber tenido una mirada nerviosa). Los 15 minutos de viaje hasta la cima fueron increíblemente hermosos – el sol salió con todo su impresionante esplendor  “subir a la montaña” colgando al aire libre – abajo cruzaban algunas pistas de esquí en su mayoría vacías. Llegue a la cumbre y la vista era maravillosa ( ver foto  abajo).

img_5571

En todas las direcciones habían cordilleras nevadas, la mayoría mas bajas que donde yo estaba. Tomé algunas fotografías con el teléfono celular para llevarme el recuerdo, le envié un texto rápido a Verónica y mi hermana para comunicarles que estaba en la parte mas alta y a punto de dar el gran paso. Miré el mapa de las pistas por última vez, asi mentalmente planificar como bajar y evitar terminar en una pista de diamante negro. – Me persigne, respire profundo, me dije a mí mismo “sin miedo” y empujé la nieve para así comenzar a bajar la mayor pista de esquí de mi vida. Fue uno de los momentos más emocionantes, yo solo… descendiendo casi 3.000 pies, aunque estaba  tomando las rutas “más fáciles” hacia abajo (igualmente hubo algunos momentos difíciles, hice todas las vueltas necesarias para mantenerme en la ruta planeada -! ¡Menos mal) – Yo estaba en el límite absoluto de mis oxidadas habilidades de hace 23 años (en realidad para ser sincero hasta un poco más allá de mis habilidades). Pero tenía ese objetivo en mente al que no iba a renunciar.  Me tomó toda mi fuerza  mental y física  segundo a segundo para poder hacer las vueltas necesarias, evitar los acantilados laterales, y mas importantemente no caerme (hubo tres momentos donde pensé que no era capaz de quedarme en pie) E incluso era muy difícil controlar mi velocidad, debido a la pendiente y la longitud de la pista, esos fueron los momentos en que alcance mas velocidad sin la protección de una estructura metálica como la de un auto.

A pesar de las altas velocidades, concentración y esfuerzo que ponía para  bajar la montaña, apenas tenia control de mi propio  destino, así como los paralelos de mis tratamientos contra el cáncer no escapaban mi cabeza aunque yo tratara de obtener control.

La quimioterapia ciertamente me ha debilitado físicamente, estaba empezando a sentirme muy desgastado por lo cual empecé a buscar un lugar para detenerme un momento y respirar. En ese momento, di la vuelta a la esquina,  se abrió la pista  y pude ver claramente a la distancia  la estación en la base de la montaña. En ese momento vi claramente mi objetivo final ahora si a mi alcance, eso me dio la energía y el impulso  que necesitaba y me deslice a las pistas inferiores entre la multitud de personas que bajaban a la base. Estaba sin aliento,  sentía mis piernas como espaguetis, pero  me persigne una vez mas y me dije “Sin miedo” – lo hice (ver auto-foto de júbilo debajo 🙂

img_5573

Miré  mi reloj y vi que eran 15:02 – Se suponía que debía recoger a Amelie nuestra hija de 7 años de edad, a las 3:00 de la escuela de esquí !! Un flash me llego de golpe “ ser padre” las realidades cotidianas  “normales” de la vida, igual a lo que sucede con el cáncer.

Mis piernas todavía se sentían como espaguetis, corrí rápidamente a la zona de la escuela. Después de un rápido abrazo, le pregunté a Amelie a que pista de esquí había conseguido ir esta tarde, esperando que me dijera a la de principiantes. Muy orgullosa y con carita de cansada, me dijo que acababa de terminar exactamente el mismo recorrido desde la cima de la montaña que yo había hecho, que había sido el objetivo requerido para que subiera al siguiente nivel . Los dos habíamos logrado el mismo objetivo personal a la vez sin saber que estábamos atravesando la misma montaña, al mismo tiempo (debe haber estado unos 5 minutos delante mío…). Yo estaba orgulloso de mí mismo – en ese momento me di cuenta que el mismo objetivo que logre a los 42 años, mi hija lo obtuvo 35 años antes que yo – y esto profundizado con gran magnitud mi orgullo y alegría! Para ambos, el objetivo había sido el mismo – si usted tiene una meta, es necesario averiguar que se necesita para lograrla y luego dar el paso necesario sin miedo.

Unos días más tarde me reuní con mi oncólogo para reiniciar el tratamiento. Después de un examen de conciencia (y lecturas científicas!) Llegamos conjuntamente a un acuerdo con un plan claro de acción que (en espera de los resultados de los próximos análisis ) probablemente requería que entre a un estudio clínico “hecho a medida” en febrero, literalmente, tal vez, siendo el primer paciente en el mundo a tomar esa combinación de fármacos en particular – ¿no se puede pedir más que ese nivel de tratamiento personalizado? Me siento muy bendecido por estar siendo tratado por un “científico” y oncólogo  brillante con el cual puedo discutir mis ideas y planes de tratamiento como científico que soy!

Mi objetivo es VIDA; Estoy tratando de encontrar lo que se necesita para lograrlo; y esta semana hemos planificado el (último)  salto al tratamiento  – sin miedo.

(Versión original en Inglés)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: